Estrategia Multidisciplinaria para Niños Migrantes y Repatriados



Todos los días sin importar que suceda en el ambiente social y económico de nuestro país, cientos de niños y personas adultas viajan en trenes o a pie en busca de una prometedora pero lejana esperanza que les permita a ellos y a sus familias tener un mejor futuro.

La migración como proceso de arraigarse en un territorio diferente a su lugar de nacimiento, residencia u origen es un fenómeno que a diario vemos. La falsa esperanza les acompaña a los migrantes en su largo y fatigante viaje, en donde sus fuerzas y habilidades son mermadas, no solo por lo difícil de la travesía, sino por quienes alevosamente toman ventaja y aprovechan su vulnerabilidad para coercionarlos, maltratarlos y traficar con ellos.

La mudanza a un nuevo país genera innumerables rupturas, tales como la desintegración de la familia, cambios de ocupación, de la red de amistades, de valores y costumbres, estatus profesional y social y estilo de vida. Si el país de destino es culturalmente muy distante (migración transcultural), los cambios serán todavía más profundos y numerosos. El emigrante deberá aprender un nuevo idioma, aceptar nuevas costumbres, nuevos valores, nuevos roles en la sociedad de acogida.

El ajuste individual a estos cambios frecuentemente causa estrés psicológico, problemas emocionales y afectivos, que pueden generar con el tiempo desórdenes mentales en las personas vulnerables. Los problemas psicológicos del migrante repercuten grandemente en la familia, la comunidad y el país.

Ante esta realidad, muchos sectores se esfuerzan por negarla, otros la minimizan y sólo algunos la reconocen como un potencial daño moral y afectivo de cualquier sociedad con visión humanista, en donde se procure la justicia, la dignidad y el respeto por los niños; donde se protejan con cabal interés los principios de la igualdad y la responsabilidad social y donde se promueva el bienestar general como propósito de desarrollo nacional.

Algunos países realizan creativos intentos para reducir no sólo los nuevos flujos migratorios, sino también el número actual de inmigrantes -sobre todo niños-, alentando a las personas a regresar a casa, a su pueblo, a sus raíces.

La capacitación de los Procuradores de Justicia y los coordinadores del Programa METRUM, en este sentido, debe facilitarles no solo herramientas de atención, sino estrategias y técnicas en manejo psicosocial basadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948, artículo 13.2) que establece que "Como ser humano tienes derecho a movilizarte libremente en tu país o fuera de él, y a escoger libremente el lugar de residencia o trabajo". que les permita ser tan sensibles y humanos como la situación lo apremia. Es por esto que la Dinámica Grupal de apertura y cierre buscan consolidar la Capacitación de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, que el Estado de México programa para el mes de Abril.

Jorge Montoya
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